¿Dónde están los hombres de bien?

por | 10 Jul 2021

Las dudas de mis lectoras son alpiste para este blog. Una de ellas, desconsolada –que no desesperada, eso nunca– ante la dificultad de cazar a los hombres de bien, me preguntó en nombre de todas las mujeres por dónde podéis encontrarnos.

En primer lugar, el bueno no se busca, te encuentra. Es un topicazo, un estereotipo, pero con los hombres de bien se cumple. No hay nada interesante en el RR.PP. que está en todas partes, es poco… ¿exclusivo?

Dar con los hombres de bien, por tanto, no es nada sencillo…


No son reconocibles a simple vista en el tumulto pues uno de sus valores más apreciados es la discreción, algo totalmente incompatible con parecer un maniquí de Armani o, peor aún, de Tommy Hilfiger, aunque siempre irá bien vestido según las circunstancias.
Tiene parroquia, ese bar de confianza en el que te saludan por tu nombre, te preguntan por la resaca, por la chica de ayer o te cuentan que “los políticos de este país son unos ladrones corruptos que están jodiendo a la gente y que deberíamos darles su merecido, hijos de puta” a las 7:30 de la mañana mientras te tomas el primer café del día.

Es un fiel defensor del aperitivo, sobre todo los domingos, tradición que ejerce con placer y puntualidad, normalmente acompañado de algo de lectura. O quizá con herramientas para escribir…

Prefiere una cena y la correspondiente sobremesa a las típicas copas aunque cualquier sitio en el que se beba en compañía es un lugar probable. Nunca le reconocerás por ser el más borracho aunque hay excepciones, pocas.

No lo identificarás por una mala contestación a un camarero o al empleado del ultramarinos. De hecho, es más bien de los opuestos, de los que saludan por su nombre y tratan siempre con respeto. Es el típico al que invitan al café en los restaurantes de menú.

No tiene problemas en coger el coche e ir a cenar a alguna población cercana si el restaurante o la chica lo merecen. Y un fin de semana fuera de la capital será siempre acogido con ganas. Sólo en una ocasión verás a un hombre de bien en un coche blanco así que puedes descartar el resto.

Si hay que beber, bebe. Si hay que bailar, no baila. Y si hay que ir a una discoteca, intentará cambiar el plan.

Las salas de conciertos, los cines y las librerías son sitios a los que siempre regresa porque ama las tres cosas que tienen para él.
El Santiago Bernabéu es un templo que hay que visitar al menos una vez al año.

Un hombre de bien trabaja mucho, muchísimo, porque le encanta su trabajo y le encanta hacerlo bien, es un hombre hecho a sí mismo que busca la autorrealización profesional sin buscar la fama ni el halago.

No sería de extrañar verle pasando un día entero con sus padres y hermanos/as, la familia es importante y el trabajo no le permite verles a menudo.

El bueno puede estar en casi cualquier sitio porque sabe estar en casi cualquier sitio. Donde es seguro que no está es un corrillo de una discoteca, delante de una videoconsola o en un garito de intercambio de parejas. Bueno, en los últimos puede que también pero mejor no vayáis a buscar allí.

Y un hombre de bien estará en todos estos sitios acompañado por sus seres más queridos o una chica que tiene cara de ser su próxima o recién estrenada novia.

Como he dicho, puede estar en cualquier sitio, incluso a la vuelta de la esquina, tan cerca que resulta difícil de imaginar, la discreción es una norma inquebrantable…

Suerte.

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